“No me gustan los tríos, pero disfruté mucho de un dúplex”

Últimamente es como si llevara una t-shirt impresa con “¿Quiere su? No busque más”

Transcurría otra aburrida semana en mi vida (como en el último año y medio) cuando, esperando mi orden de superquesadilla (sin carne, por favor) afuera de un restaurante mexicano -administrado por paisanos- al norte de California, una exuberante rubia se acercó a mí. “Mi esposo y yo nos estábamos preguntando si…”. Oh-oh. Si mal no recuerdo, ese es el inicio de la frase más utilizada cuando una pareja desea que formes parte de su diversión o placer sexual. Cada que la escucho recuerdo otra que va más o menos así: “Si un hombre no sabe qué hacer en la cama con una mujer, imagínate con dos…”. Vaya trío.

La cruda verdad es que aunque cada experiencia es distinta, quien todavía crea que en un o trío todos se lo pasan fenomenal, peca de total ingenuidad. No estoy diciendo que no vale la pena; en un principio como eres la novedad, ambos te destinan toda su atención, pero en cierto punto debes tomar turno y esperar (como si estuvieras en el banco). En mi opinión, solo te salvas si eres y te durante su show. h también es opción o , por qué no.

No entraré en esos mitos, realidades o hasta consejos sobre trío porque toda esa información abunda en la red, además de que me da mil flojera solo de pensar en ellos. Lo que quiero compartir es mi ligera incomodidad en la que me veo cuando recibo la invitación, a pesar de encontrarla halagadora. Nunca estuve segura de querer participar. Mi primera vez se dio prácticamente porque caí en una trampa (material para un IG LIVE o el podcast que traemos entre manos, ¿verdad, Cosmo?). El punto es que después de aquella experiencia no me quedaron ganas de repetir. Vaya, si me lo pide por supuesto que lo reconsideraría.

Así que cuando aquella rubia quiso seducirme, lo único que quería era que mi superquesadilla saliera lo más pronto posible porque además en 10 minutos tenía cita en el nail bar con la mujer que mejor me ha hecho en la vida. Ese “pretexto” no funcionó para que dejara de insistir por lo que llamó a su esposo como refuerzo. Muy triste , por cierto. El pobre hombre solo asentía con la cabeza a todo lo que la esposa decía. Como buen marido, creo. Después de 10 minutos de intentos fallidos (solo faltó que me ofreciera dinero), por fin pude liberarme.

Lo más curioso es que el fin de semana anterior otra mujer con aire ruso no dejaba de coquetear conmigo durante un evento. Justo cuando me iba, corrió a alcanzarme mientras el esposo la seguía a paso presuroso. Me subí al coche y se abalanzó sobre la puerta. “¿A dónde vas? ¿No te gustaría venir a nuestra casa…?”. No sé qué tanto era deseo o qué tanta la desesperación por salvar su matrimonio, pero la invitación no debería de terminar en un tipo de acoso. Después de mirar al esposo confirmé lo que ya sabía: no quiero más tríos. ¡Quiero tener sexo solo con un hombre!

“No me gustan los tríos, pero disfruté mucho de un dúplex”

Pero la vida es canija, le encanta burlarse de nuestras decisiones. Mi segunda vez ocurrió esa misma noche, pero no fue exactamente un sino un dúplex. Paréntesis informativo: Esta dinámica se diferencia del trío por el hecho de que no necesariamente es con una pareja, sino que se trata de dos personas teniendo como pilar o centro a la tercera. Esto por lo general sucede cuando dos hombres tienen su respectivo tiempo con una mujer. O sea, no hay interacción entre ellos y como buenos cuates, te comparten. En el ya mencionado evento había estado haciéndole ojitos a un señor de 48 años. Mi abrupta salida se debió a que justo me había invitado al a en casa de su sobrino. Cuando llegué me topé con que era una tertulia de tres personas incluyéndome. Hablamos, bebimos, cantamos, bailamos, tocaba al hombre en cuestión y de vez en cuando al sobrino porque no estaba feo. Mi objetivo era obvio:
acostarme con el señor, no con ambos. Ilusa esperé a que el chavo de 23 nos dejara solos, se fuera a su cuarto a dormir, pero no, el muchachito decidió participar. No puedo entrar en detalles porque esta columna solo tiene tintes de relato erótico, no es uno (para ello los LIVE o el podcast).

¿Volvería a hacerlo? Sí. Me excita mucho más que un trío convencional MHM. Tal vez un hombre no sepa qué hacer con dos mujeres, pero me quedó claro que dos hombres sí saben que hacer con una mujer…. O por lo menos compensan lo que uno no puede hacer solo. 😉

Fuente: Cosmopolitan